lunes, 11 de marzo de 2013

lunes, 18 de febrero de 2013

NEVER say never.

Como dice el dicho y The Fray en una canción fabulosa, nunca digas nunca. Y cuando es nunca, es nunca. Se ha convertido en mi filosofía por reiteradas ocasiones, como cuando en cuarto de la ESO, la coordinadora del instituto nos dio una charla acerca de qué rama de bachillerato escoger y bla-bla-bla, que iba al instituto a dar una charla al día siguiente el representante de la Universidad Carlos III de Madrid, una universidad localizada en Getafe que, según no sé que estudio-barra-encuesta, colocaba a un alto porcentaje  de sus estudiantes en el mundo laboral una vez finalizada la carrera, que era importante asistir, y bla-bla-bla. ¿Quién narices iba a tragarse una charla de un tipo representante de una universidad localizada en Getafe (ni más ni menos: a la otra punta de Madrid)? Nosotros a la Autónoma, como muy lejos. Vale, a día de hoy, ¿quién me iba a decir a mi que yo iba a ser la pringada que se hace una hora y media de camino en tren todas las mañanas porque estudia en la Carlos III de Madrid? ¿Quién?
O como aquella época en la que me dio por enamorarme de jovencitos, especialmente de unos ojos azules, clandestinamente. Cómo me ruborizaba en secreto cuando nos cruzábamos por los pasillos y cómo me olvidé de eso durante el verano. ¿Quién me iba a decir a mi que ojos-azules iba a ser tan grande después del verano? ¿Quién?
Así que, yo, que hace unos años decía que no me movería de esta pequeña ciudad en la vida, ya no estoy segura de nada, porque, ¿quién me iba a decir a mi que dentro de un año estaré estudiando en una preciosa ciudad de Holanda? ¿QUIÉN?

Y aquí lo firmo yo, que dentro de unos meses emprenderé la aventura más grande de mi vida, porque sí, eso parece, me voy a Holanda. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Perecer.


"(...) Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla, mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro, sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo."   (Pablo Neruda, Poema XX).


No podía haber otra cosa que describiera con tal fidelidad sus sentimientos aquella noche. Ante aquella simple frase, su mundo se desmoronó de pies a cabeza, aún habiendo intuído hace mucho un final de estas dimensiones. Aquella noche, durmió realmente sola por primera vez. Aquella ilusión de tu cuerpo abrazado al suyo, bajo el mismo edredón, que acompañaba cada noche, se desvaneció. Durmió sola, sin poder soltar más de una lágrima. Tú, que gritas al viento tus sentimientos. Como nunca antes habías hecho. El viento acarició su oído y ella lo escuchó. Has cambiado. Ha acabado.


lunes, 19 de noviembre de 2012

De cómo lo ignoré, sin querer.

Acabo de llegar a casa a ritmo de Hot 'n' cold de Katy Perry, y entonces me he transportado unos dos años atrás y me he acordado de que por aquel entonces también escuchaba una canción que decía "So baby, don't worry, you're my only even if the sky's falling down". He recordado el título no tan rápido como me hubiera gustado pero lo más importante, me he acordado de por qué la conocí. Y me he reído en mis adentros, mucho, mucho, de lo ignorante que soy. El año pasado me enteré de que un chiquillo había estado "enamorado" de mi un tiempo, hace dos años. Un año después del suceso me había enterado de que aquel intercambio inocente de canciones, ocultaba un pequeño detalle, y entonces me acordé de alguna de las canciones intercambiadas: The Call de Regina Spektor en la que se decía algo así como "I'll come back when you call me. No need to say goodbye"; I'll be waiting de Lenny Kravitz; Try de Asher Book; y Down, la canción de la frase inicial, entre otras. Todo cobró sentido, claro. Así que he pensado, que no es que me falte amor en algunas ocasiones, sino que cuando a veces me lo ofrecen, NO ME ENTERO. 

Moraleja: cuando un chico te mande canciones así porque sí, estudia la letra, puede estar cuidadosamente elegida. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

De cómo nos metimos diez personas en un siete plazas.

Resulta que hoy he ido a unas clases de maniobras a las que me ha apuntado mi autoescuela, ya que entraban en mi matrícula. Así que, sin tener nada mejor que hacer una tarde de miércoles, me he dirigido a mi autoescuela. De repente, me he visto en una furgoneta camino al circuito con cinco desconocidos, entre ellos dos pokeros de pura raza, y la Máxima FM rebotando en mis oídos. Entonces es cuando me he acordado de haber vivido una situación parecida. 

A principios de junio, en mi mágica aventura a Escocia, aparecimos en una furgoneta siete plazas, diez personas como sardinas enlatadas camino "al puente que cruza el Atlántico": dos coreanas, un escocés, un polaco-londinense, dos americanas, un francés y nosotras tres, españolas puras. Fue surrealista. Dos en la parte delantera; tres en el segundo habitáculo (dos sentados y una en el suelo); cuatro en un asiento de tres; y una última persona en el maletero. Maletero abierto pero sí, EN EL MALETERO. Ese sitio fue ocupado por cada uno de nuestros culos al menos quince minutos (menos una de las coreanas, que estuvo cinco y no más porque casi nos hecha el estofado y la tarta de queso de la cena anterior). Mientras recorríamos montañas por esas carreteras estrechas (en las que para que pase el coche del carril contrario teníamos que parar a un lado), a ritmo de música escocesa, yo pensaba: ¿En este país te multarán por llevar tres personas más de las permitidas y una de ellas en EL MALETERO? Pues parecía ser que no y así fue, que nadie notó nada.

He aquí mi culo en EL MALETERO.


Del puente sólo diré que los escoceses a parte de hablar su propio idioma, son de un exagerado increíble. "Un puente muy grande por el que debajo pasa el Atlántico". Y tú piensas: EL ATLÁNTICO, entonces debe ser enorme. El puente resultó ser de un tamaño medio y el Atlántico resultó ser un riachuelo casi menor que los charcos que se forman en la dehesa de mi pequeña ciudad. Bonito paraje, después de todo.


Y he aquí el Atlántico.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Buenas tardes, a lo british.

Un placer tener estas siestas si en sueños me apareces con esa cara bonita y ESOS ojos. Da gusto. Odio despertarme, de vez en cuando.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

First, you think the worst is a broken heart.

Son las 00:30 aproximadamente y acabo de llegar a casa dando por finalizado un miércoles de Montaditos, como manda la tradición. Lejos de irme a dormir cuando me quedan poco más de 5 horas para estar en pie, aquí estoy. Realmente no vengo a decir nada interesante, pero ¿qué es lo que realmente interesa?

Me he dado cuenta de que somos muy egoístas, y yo me pongo a la cabeza del gran grupo. El que diga que no es egoísta, sinceramente, está marcándose el triple de su vida. Aunque sea una mínima parte de nosotros. Cuando todo acababa yo sólo supe decir "ya, pero es que yo no quiero", lo cual parecía bastante lógico dado el momento. Noche fría de junio y me di cuenta de que no solo existía yo. Sólo entonces. Descubrí que estaba equivocadísima: el momento en el que pierdes algo no es el que más duele. El momento que de verdad duele es aquel en el que aceptas que lo has perdido todo. Que lo has perdido todo y que ese todo continúa caminando. Tú no. El momento más desgarrador es aquel en el que ese todo ha tropezado y lo único que tú deseas es que tenga todo, aunque ese todo no seas tú. Lo que de verdad duele es ver como tu egoísmo se desvanece, porque eso significa aceptar la irrevocable derrota. Quizá, entonces, podrás seguir caminando.


Esta canción y su increíble letra (de esas que ponen la piel de gallina en cada centímetro de tu cuerpo) son en parte muy culpables de que haya acabado soltando este rollo.

jueves, 25 de octubre de 2012

El miedo que se esconde bajo la almohada.


Solo quería compartir esto:

"Maybe your first love is the one that sticks with you because it's the only person who will ever receive all of you. After that, you learn better, but, most of all, no matter what, a piece of you forever remains left behind in the heart of the one you loved- a piece no future lover could ever get, no matter what. That piece holds innocence, the belief that love really can last forever. It holds friendship and pain, trial and error, that one kiss you will never forget, and that night under the stars you can never get back. It holds youth and everything you thought love would be, everything that was proven wrong".


martes, 16 de octubre de 2012

There is a train and it's going away.

Pasaba por aquí y vengo a quejarme. Poco de interesante ha tenido el día de hoy a excepción de mi encontronazo con el profesor de History of Cinema ("Colibrí") y la magnífica reunión que ha truncado todas mis expectativas vitales a medio plazo. 

Yo no sé si es que el don de la oportunidad se acentuado en mi o que un destino trágico quiere que tenga que presentarme a las recuperaciones de junio y perderme ese maravilloso mes en ese maravilloso lugar llamado Oban. Resulta que de buena mañana, en el tren, hablaba con una compañera sobre cómo "éste hombre no tiene ni idea de explicar" y de cómo "necesito un libro de historia del cine con urgencia porque de este hombre no estoy aprendiendo nada" y de cómo "me cae fatal, creo que no hay nadie que le tenga un mínimo de simpatía". Resulta que llegamos a las Margaritas y este querido sujeto pasa delante de nosotras con su aire de hombre pretencioso y altanero. Suerte que el susodicho llevaba los cascos puestos, así que no sé si debo comenzar a emparanoiarme y pensar que este señor se parece un poco a mi y reduce el sonido de su reproductor cuando cree encontrarse ante alguna conversación llamativa. Quiero pensar que no.

Mi segunda parte del día ha consistido en asistir a la reunión aclaratoria acerca de la beca Erasmus. Resulta que las becas Erasmus ahora se llaman "Estudia Fuera Pero Que Te Lo Paguen Tus Padres Porque El Ministerio De Educación No Te Va A Dar Ni Un Duro". Tras escuchar que la media de euros que recibe un estudiante español becado en estos momentos es de 250 euros por mes y que en los próximos años, la ayuda que el Ministerio dará se reducirá en un muy alto por ciento, sólo me queda llorar. Llorar o comenzar a vivir en el país cualquiera que me toque (porque esto es como la lotería si tienes una media mediocre como la mía; y digo mediocre no porque la considere mala, sino porque ni por asomo estoy entre aquellos privilegiados cerebritos que pueden elegir irse a la Conchinchina si quisieran y que posiblemente no tengan ningún reparo en aceptar su tercera opción arrebatándote a ti tu primera) debajo de un puente, porque que me digan a mi cómo se subsiste con 250 euros al mes. Solo quiero decir que me he hecho a la idea de pasar cinco meses en mi querido país llamado Holanda y no quiero que dentro de unos meses me digan: "lo has intentado".

lunes, 15 de octubre de 2012

Voulez-vous.

No sé qué me ocurre con la gente de otras nacionalidades. Mejor dicho, con los hombres de otras nacionalidades. Una, que necesita cariño con bastante urgencia, no es de piedra y por favor, chico francés al lado del cual me siento bastante a menudo, ya tuve suficiente con mirar tu nuca durante tres horas de clase, como para que, cuando decido que no pienso volver a desconcentrarme de esa manera en clase y me cambio de sitio para estar un poco lejos de tu perfecta figura, pongas poses de chico sexy de anuncio de perfumes para hombres atractivos mostrándome tu brazo moldeado colocado deliberadamente cual dios griego. Y eso que siempre presumo de que los cuerpos moldeados y el físico me es poco importante, pero por dios, en tiempos de guerra, cualquier agujero es trinchera. Sé que desgraciadamente nuestra bonita historia de amor, esa en la que tenemos tres hijos y nos vamos a vivir a París donde tenemos un estudio perfecto en frente de La Tour Eiffel, es bastante poco probable, así que ya que ninguno va a poner de su parte, deja de hacerme sufrir y no hables con ese acento tan adorable.